La historia del bronceado



Siglos XVIII y XIX

Una piel bronceada es signo de salud y vitalidad. Pero no siempre ha sido así. Durante los siglos XVIII y XIX, era todo lo contrario. La tez bronceada estaba asociada a pobreza, suciedad y trabajo duro. Por eso, la belleza y la pureza estaba asociada a la piel blanca e inmaculada. Para conseguirlo, mujeres y hombres usaban maquillajes a base de cal, plomo, arsénico y plata, que eran muy tóxicos y a la larga les provocaban problemas de salud, incluso la muerte. Más adelante aparecieron los polvos de arroz, que simulaban también el tono blanco de piel y eran inocuos.

Siglo XX

A fina    A finales del siglo XIX aparece la primera lámpara de bronceado gracias a los beneficios de la fototerapia. Con ella se tratan, bien a través de rayos infrarrojos o ultravioletas, neuralgias, lumbagos, raquitismo y acné.

En los años 20 los baños de sol (helioterapia) se vuelven muy populares y son recomendados y prescritos por los médicos, para curar desde fatigas hasta tuberculosis.

Pero lo que realmente fue punto de inflexión en la historia del bronceado fue la diseñadora francesa "Coco" Chanel. La diseñadora, icono de estilo y estatus social, apareció en un desfile,tras unas vacaciones en la Riviera francesa, con una bonita piel dorada.

Esto marcó un antes y un después en la historia del bronceado, ya que a partir de entonces se consideró la piel bronceada como signo de estilo, salud y belleza.

Durante los Años 30 y 40, Hollywood empieza a rodar películas en color. El tono de piel saludable y las mejillas sonrosadas, lucen perfectas en Tecnicolor. California, las piscinas y el sol se ponen de moda.

Durante los años 50 el aceite de bebé se convierte en el bronceador más usado por los amantes del sol.

Aparecen las primeras marcas de bronceadores con campañas que invitan a tener una piel bronceada y bonita.

En los años 60, la fiebre del surf, la playa y el estilo de vida alrededor de los surfistas influye en los jóvenes que imitan moda, música y piel bronceada.

La manteca de cacao, más cremosa y humectante que el aceite de bebé, se convierte en el nuevo bronceador favorito.

Durante los años 70 aparecen las primeras camas de bronceado y el actor George Hamilton se convierte en el primer Dracula bronceado de la historia.

Los 80 son los años de los salones de bronceado. Aparecen múltiples marcas cosméticas con productos específicos para el sol: autobronceadores, aceleradores del bronceado, protectores solares, after sun.

Los años 90 siguen apostando por el bronceado. Modelos y actrices lucen cabellos dorados por el sol (Jennifer Aniston, Giselle Bundchen, etc...) y cuerpos bronceados. Las mujeres y los hombres se ven mejor cuando tienen una piel bronceada.

Y entramos ya en el siglo XXI, la era del autobronceado. Las cabinas de autobronceado aparecen con fuerza. Color dorado en pocos minutos.

El auge de los problemas de piel, sobretodo el cáncer, hace que cada vez más surja una concienciación sobre los peligros de tomar el sol sin protección adecuada. Los médicos advierten de los riesgos de tomar el sol sin protección y aparecen campañas de concienciación a nivel global.

 

Anónimo
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